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viernes, 12 de julio de 2013

Soya y mujer

  La soja, además de los nutrientes antes descritos, contiene en su proteína unas sustancias llamadas isoflavonas (genisteína, daidzeína, gliceteína) que presentan una estructura química parecida a la de los estrógenos femeninos y que resultan muy útiles para aliviar los síntomas de la menopausia como las sofocaciones, favorecer la salud cardiovascular al ayudar a controlar el colesterol y que pueden ser un buen tratamiento complementario para la prevención de osteoporosis. La acción de las isoflavonas se estudió después de constatar que las mujeres de países asiáticos como Japón y China, donde el consumo de alimentos de soja forma parte importante de su dieta diaria, presentan una menor incidencia de trastornos relacionados con la menopausia. El hecho de que no eran la raza ni la situación geográfica los factores determinantes se comprobó en un estudio, realizado en Estados Unidos, entre las mujeres de población asiática, donde se vio que las que conservaban sus hábitos alimenticios de origen seguían presentando menor incidencia de trastornos en la menopausia, mientras que aquéllas que se habían adaptado a la dieta americana presentaban la misma incidencia que el resto de mujeres estadounidenses.
  Otro componente útil de la soja es la lecitina, que resulta de utilidad como complemento de los tratamientos para bajar los niveles de colesterol. La lecitina se encuentra en la parte grasa de la soja y no en la proteína como sucede con las isoflavonas.



Cómo tomarlo

  Las isoflavonas de soja pueden integrarse en el organismo a través de la alimentación. Productos a base de proteína de soja, como la propia legumbre, la leche o el tofu, pueden aportar cantidades significativas de isoflavonas. Otras legumbres como los garbanzos, los guisantes y las judías también aportan isoflavonas, aunque en menor cantidad. Sin embargo, las mujeres occidentales para obtener una cantidad de isoflavonas equivalente a las asiáticas a través de la dieta tendrían que cambiar por completo su forma de alimentarse, lo cual tampoco resultaría útil pues, por ejemplo, la dieta mediterránea constituye una dieta muy saludable que promueve la salud a nivel global. Sin embargo, puede ser saludable incorporar a la dieta mediterránea habitual ciertos productos derivados de la soja, aunque se hace difícil calcular la cantidad de isoflavonas que pueden aportarse diariamente de esta manera y se necesita un mínimo para obtener sus beneficios.
Cuando se trata de prevenir o paliar los síntomas de la menopausia es más útil administrarla en forma de cápsulas de extractos estandarizados en isoflavonas, ya que de esta forma se asegura un consumo constante y homogéneo de las cantidades necesarias para que sean eficaces. Se calcula que las dosis eficaces son las equivalentes a 40 a 80 mg de isoflavonas diarios.

Isoflavonas y flora bacteriana

 Para que las isoflavonas sean eficaces, tanto si se obtienen a través de la dieta o de extractos estandarizados, deben ser transformadas en sustancias activas a través de la flora bacteriana, por ello mujeres con mala flora bacteriana son “malas metabolizadoras” y en ellas los productos con isoflavonas resultan poco eficaces. Esto, sin embargo, puede revertirse tomando simbióticos, es decir, productos con probióticos y prebióticos que ayudan a recuperar la flora bacteriana. El aporte de fibra tiene también una acción beneficiosa sobre la flora bacteriana, por lo que se recomienda una alimentación rica en fibra.
Se recomienda tomar los productos a base de isoflavonas con una comida, para favorecer su metabolismo.
Isoflavonas

Contraindicaciones e interacciones

  Debido a que su estructura química es parecida a la de los estrógenos, en la menopausia no deben tomarse productos a base de extractos ricos en isoflavonas junto con Tratamiento Hormonal Sustitutivo. Tampoco deben tomarse en caso de tratamiento con los medicamentos de tratamiento de cánceres hormonales (como el de mama o de útero).
 Aunque algunos estudios apuntan a que las isoflavonas pueden proteger contra ciertos cánceres, a falta de estudios más concretos, no se recomienda su uso en mujeres con historia de cánceres o tumores hormonales.

Efectos indeseados y recomendaciones

  En general, los preparados a base de isoflavonas suelen ser muy bien tolerados, aunque a algunas personas les puede producir trastornos gastrointestinales leves (gases, diarrea).
Debe usarse con precaución en personas con trastornos de la coagulación y de la función tiroidea ya que pueden modificar el efecto de los medicamentos que se utilizan para su tratamiento, por lo que en estos casos se recomienda que consulten con su médico.


En caso de duda o si se toma medicación crónica, debe consultarse con el médico o con el farmacéutico.

martes, 2 de julio de 2013

Beneficios de la Soya en la Salud


Además de tener la soya un alto valor nutricional como fuente proteica, económica y de excelente calidad, se ha demostrado, según investigaciones realizadas por el área médica de Japón, China Estados Unidos y Europa, los beneficios de este grano en la prevención de enfermedades crónicas de tipo cardiovascular, cáncer, osteoporosis, diabetes y control de la obesidad.

Colesterol
  El colesterol es esencial para un organismo sano. Existen dos tipo de colesterol, los que han sido clasificados como: "bueno" y "malo". Mucha gente es consciente que mucho "colesterol malo" puede ser peligroso, lo que la gente puede no saber es que muy poco colesterol bueno puede ser peligroso también.
HDL (lipoproteína de alta densidad),
 colesterol bueno
 &
LDL (lipoproteina de baja densidad),
colesterol malo
Un exceso de LDL (lipoproteína de baja densidad) o "colesterol malo" puede depositarse en las paredes de las arterias y eventualmente obstruirlas, lo cual puede conducir a un ataque cardíaco. Por su parte el colesterol HDL (Lipoproteína de alta densidad) es considerado bueno para el cuerpo porque lleva el colesterol lejos de las arterias y lo deposita en el hígado para su eliminación. El alto nivel de HDL ha sido asociado con una baja incidencia de ataques cardiacos.

Investigaciones realizadas por la Asociación Americana del Corazón han demostrado que la ingestión de proteínas de soya reduce significativamente los niveles del colesterol LDL, por lo que se ha surgido que la introducción de pequeñas cantidades de proteínas de soya en la dieta diaria en cerca de 20 gramos (equivalente a 50 gramos de grano) es suficiente para mantener la sangre y corazón en forma.

Cáncer
  Normalmente el cáncer inicia su desarrollo a partir de una célula maligna y su descendencia crece en forma incontrolada, conformando tumores, los cuales crean un sistema vascular independiente. Para que los tumores aumenten su tamaño es necesario de nuevos vasos sanguíneos, por ello, una de las formas potenciales para controlar el cáncer es el bloqueo de estos procesos.
Los granos de soya contienen un compuesto denominado Genisteina o también llamado Fitoestrógeno, hormona vegetal que posee acción estrogénica moderada, la cual actúa en la prevención de algunos tipos de cáncer como el de seno y el de próstata, inhibiendo la formación de esos vasos sanguíneos y por consiguiente el desarrollo de estos tumores cancerígenos.



Se ha demostrado que la ingestión diaria de alimentos basados en soya reduce en un 50% los riesgos de este tipo de cáncer. Así mismo, la soya y sus derivados ejercen una acción preventiva en cuanto a los cánceres de colon, recto y pulmón.
La soya presenta concentraciones relativamente elevadas de diversos compuestos con actividad anti cancerígena. Entre los que se han identificado hasta ahora, los inhibidores de Proteasas y las saponinas. Resulta contradictorio que los inhibidores de Proteasas tradicionalmente se hayan considerado como factores anti-nutricionales.

Osteoporosis
  Al envejecer la pérdida del Calcio aumenta en tasas crecientes y los huesos se desgastan. Esto es normal, pero algunas personas pierden tanto hueso que sus esqueletos están llenos de zonas débiles. Eso se llama osteoporosis y es la causante en buena parte de fracturas de cadera, espina dorsal y brazos.
Diferencias entre huesos normales
y otro con osteoporosis.
  Cuando está en su peor estado, los huesos se vuelven tan frágiles que se rompen ante el mismo peso del cuerpo. Las mujeres son más propensas a la osteoporosis que los hombres, sus huesos se desgastan rápidamente después de la menopausia porque su cuerpo produce menos estrógeno. Pero los hombres no son inmunes, se hacen más propensos si han ingerido mucho alcohol, fumado e ingerido medicamentes con esteroides.
Para las mujeres, el método más efectivo para detener o contrarrestar el desgaste de sus huesos es un tratamiento médico a través de una terapia de reemplazo de estrógeno. Pero aun así, existen métodos naturales altamente eficientes como es el caso de la utilización de la soya, la genisteina puede mantener la estructura ósea y retardar la osteoporosis.

Diabetes
  Todo el azúcar adicional o glucosa que flota en el torrente sanguíneo puede ocasionar problemas, daño en los nervios, pérdida de visión, infecciones, mala circulación, problemas en los riñones, corazón, etc. Por eso es muy importante reducir el azúcar en la sangre a un nivel normal.
   La soya puede contribuir en la prevención de la diabetes y ayudar en el manejo clínico de pacientes diabéticos.
   La ingestión de leguminosas reduce el riesgo de desarrollar diabetes en la misma forma que protege contra la obesidad, ya que las leguminosas son ricas en fibra, bajas en grasa y tienen índices glicémicos bajos.
   La obesidad es el principal factor para desarrollar diabetes ya que contribuye en cerca del 70% en la prevalencia del desarrollo de esta enfermedad.
  Los alimentos ricos en fibra y altos en proteína pueden ayudar en el manejo para la reducción de peso, por lo que simultáneamente contribuyen en la prevención de la diabetes. Diferentes estudios clínicos han mostrado una asociación inversa entre el consumo total de fibra dietaria y el riesgo de diabetes tipo 2 . 
  Otros estudios sugieren que los alimentos con índices glicémicos bajos, como las leguminosas, tienen efectos protectores contra el desarrollo de la diabetes, mientras que los alimentos con índices glicémicos altos, se correlacionan positiva y significativamente con un mayor riesgo. 
  Además de contribuir en la reducción de peso y su posterior manejo, el aumento en el consumo de fibra dietaria mejora el control de la glicemia, aumenta la sensibilidad a la insulina y mejora la concentración de los lípidos en el suero.
  En especial, los frijoles son digeridos lentamente por lo que producen bajas respuestas glicémicas e insulínicas.
  En sujetos sanos, la respuesta glicémica a 5 diferentes leguminosas (garbanzos, chícharos, frijoles negros, habichuelas y frijoles blancos) fue muy variable, pero todas fueron inferiores a la producida por el pan blanco.
  La soya en particular, tiene un bajo índice glicémico, es rica en f itatos, fibra soluble y taninos, los cuales se correlacionan de manera inversa con la digestión de los hidratos de carbono y la respuesta glicémica.
  En sujetos con intolerancia a la glucosa, la suplementación con fibra de soya mejoró su tolerancia a la glucosa y su respuesta a la insulina.

Referencias:

-Valencia R., R. & Garzó A., V. (2004). Potencialidades de la Soya y Usos En La Alimentacion Humana y Animal. (2da Ed.) Colombia: Corpoica C.I. La Libertad.
-Bordingnon, J. R. & Carrao-Panizzi, M. C. (1997). Sabor da soja. Plegable. EMBRAPA/CNPSo. Londrina, PR. Brasil. p. 6.